Con toda una vida de interés en la
botánica por haber crecido en una familia que le daba mucha importancia a la
salud y a lo natural, Joe Morton siempre estuvo en busca de plantas naturales,
frutas o hierbas, esperando a ser descubiertas. Hace algunos años, al estar
dirigiendo las operaciones de una compañía de suplementos alimenticios en el
Sureste Asiático, Joe descubrió el mangostán.
En un pequeño café, después de una comida ligera, a Joe le
ofrecieron como postre un mangostán. Una fruta del tamaño de un durazno, con
una cáscara morado oscuro y una pulpa interior blanca, era la fruta más hermosa
que él había visto. Le contaron que el mangostán era una fruta altamente
valorada que sólo se daba dos veces al año. Inmediatamente supo que se había
topado con algo grande. El sabor era exquisito, con una sensación dulce y
ligeramente ácida, era increíble. Después de viajar por todo el mundo, Joe
había probado cientos de botánicos. Él había conocido todo tipo de sabores,
algunos extraños y otros hasta desagradables. Esta fruta era diferente. La
primera vez que la probó, se enamoró.
Gran parte de la población local
calificaba históricamente al mangostán como la “Reina de las Frutas”. Joe buscó
a las personas familiares con el folklore del mangostán y aprendió que,
mientras que la fruta es valorada por su sabor, la cáscara o pericarpio había
sido tradicionalmente usada por generaciones. Las antiguas leyendas llamaron la
atención de Joe. Respetando a la tradición local, él quiso saber si se habían
realizado estudios científicos que añadieran credibilidad al venerado
mangostán.
Joe lanzó un equipo informal de
investigación que utilizó bibliotecas, documentos y científicos expertos. Sus
hermanos Gordon y David, y un colega Aaron Garrity, se unieron en esta
investigación. Mientras que el mangostán era prácticamente desconocido en el
occidente, encontraron un importante volumen de investigación científica seria
de la fruta y su pericarpio, realizada en Asia. El grupo muy pronto tuvo una
pila abrumadora de documentos académicos y estudios científicos publicados.
Aprendieron que el mangostán era una fuente rica de unos fitonutrientes
increíblemente poderosos llamados xantonas, y que habían sido investigados por
equipos de científicos por sus beneficios potenciales. El equipo de Joe
descubrió mucha información del mangostán y su pericarpio pero absolutamente
nada de productos comerciales. El mangostán no había sido nunca comercializado.
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| FUENTE: http://www.ammim.org |
¿Cómo era posible que una fruta como el mangostán, tan
deliciosa y rica en propiedades antioxidantes fuera desconocida por la mayor
parte del mundo? ¿Por qué no había toda clase de suplementos de mangostán en el
mercado? Alguien tenía que ser el primero…
La historia de XanGo empieza con una oportunidad aprovechada
por la decisión de crear una nueva categoría y llevar el mangostán a
consumidores en todo el mundo. Pronto, el equipo fundó XanGo y apoyados en
décadas de investigación científica, desarrollaron una fórmula patentada para
crear un singular suplemento dietético de delicioso sabor.


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