El nivel de glucosa en sangre es
la cantidad de glucosa que una persona tiene en la sangre. La glucosa es un
azúcar que proviene de los alimentos que comemos. Esta glucosa se forma y
almacena en nuestro cuerpo. Es la principal fuente de energía para las células
del cuerpo y llega a cada célula a través del torrente sanguíneo.
La hiperglucemia es el término médico que se usa para
describir los niveles de azúcar en sangre elevados. El nivel de azúcar en sangre
es elevado cuando el cuerpo no es capaz de producir insulina (diabetes tipo 1)
o no puede responder correctamente a la insulina (diabetes tipo 2). El cuerpo
necesita insulina para que la glucosa en la sangre pueda entrar en las células
del cuerpo y usarse como fuente de energía. En las personas con diabetes, la
glucosa se acumula en la sangre causando una hiperglucemia.
Tener mucha azúcar en sangre
durante mucho tiempo puede causar problemas de salud serios, si no se tratan.
La hiperglucemia puede dañar los vasos sanguíneos que proporcionan sangre a
órganos vitales, lo cual suele aumentar el riesgo para contraer enfermedades
cardíacas, derrames cerebrales, enfermedades hepáticas, problemas de vista y
problemas de los nervios en la gente con diabetes. Por lo general, estos
problemas no se manifiestan en niños o adolescentes que han sufrido la
enfermedad por pocos años. Sin embargo, estos problemas de salud pueden ocurrir
en adultos con diabetes, particularmente si no han cuidado y controlado su
diabetes correctamente.
Los niveles de azúcar en sangre
son considerados elevados cuando son superiores a las metas establecidas. El
equipo de atención de la diabetes te dirá qué nivel de azúcar en sangre debes
tener.
Daño
de radicales libres
Los radicales libres son especies químicas que tiene
un único electrón en su orbital más externo, lo que les da características de
agentes extremadamente activos, inestables y reactivos, además de
autocatalíticos, induciendo reacciones lesivas en cadena.
Los radicales libres pueden ser iniciados por:
1) Absorción de energía radiante.
2) Por reacciones endógenas
generalmente oxidativas.
3) Por metabolismo de sustancias
químicas exógenas.
Las formas más importantes son el superóxido (O2-)
el peróxido de hidrógeno (H2O2) y los iones hidroxilo (OH-)
El superóxido puede generarse directamente durante la
autooxidación en las mitocondrias, o enzimáticamente por enzimas
citoplasmáticos como la Xantina Oxidasa, el Citocromo P450 y otras.
El O2-puede ser inactivado por
la Superóxido Dismutasa (SOD) formándose H2O2, este se
puede producir también por las peroxidasas presentes en los peroxisomas.
Los radicales hidroxilo son generados:
Por la hidrólisis del HO2 producida
por las radiaciones ionizantes.
Por interacción con metales de transición como el
hierro: Fe++ + H2O2 =>
Fe+++ + 2 OH-
En la reacción de Haber-Weiss: H2O2 + O2 => 2
OH- + O2
Los efectos principales de estas formas reactivas se producen en las membranas,
lípidos, enlaces sulfridrilos de las proteínas y nucleótidos de DNA
produciéndose:
Peroxidación de lípidos, cuyos peróxidos resultantes
inician una reacción catalítica en cadena que da lugar a una mayor pérdida de
ácidos grasos insaturados y a una extensa lesión en la membrana.
Producción de enlaces cruzados entre las proteínas,
mediante la formación de enlaces disulfuro.
Mutaciones en el material genético.
Hay una serie de reacciones de inactivación de los radicales libres:
1).- Autooxidantes endógenos y exógenos.
2).- Enzimas:
a) Superóxido
Dismutasa, que transforma el superóxido en peróxido
b) Catalasa, que descompone en
los peroxisomas al H2O2.
c) Glutation Peroxidasa
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Papel del
Oxígeno y de los radicales libres en el Daño Celular
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